Las palabras brillan en la habitación, desnudando a la sospechosa oscuridad. A lo lejos se mueve la inmensidad de unos labios corrompidos en un aura de neón azul; el rugido de un corazón sin descanso se escucha en mi pecho. Después de todo a ella le dedico los últimos minutos antes de caer a sus pies.- Noel A. Loaiza (La diosa de neón)
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